Lo que conviene tener a mano la primera noche
Organiza una llegada cómoda sin intentar desempacar toda la casa de una vez.

La primera noche no tiene que parecer una fotografía de revista. Con una zona para dormir, algo para comer y tus objetos cotidianos localizables, ya has avanzado bastante.
Prepara una bolsa de llegada
Incluye ropa, aseo, una toalla, cargadores y lo que cada persona necesita habitualmente. Añade los objetos de descanso que sean importantes para niños o mascotas, si corresponde.
Esa bolsa debe viajar donde puedas encontrarla. Si queda debajo de veinte cajas, deja de cumplir su función. Lleva también los datos de contacto necesarios para la entrega y el acceso al edificio.
Decide qué no vas a hacer
Elige una habitación o una parte de ella como zona terminada por esa noche. No hace falta resolver armarios, decoración y papeles al mismo tiempo.
Deja los pasos y las salidas despejados. Evita apilar cajas en lugares donde tendrás que caminar con poca luz. Si descubres un problema con un servicio o una instalación, comunícalo y pide asistencia adecuada; no conviertas el cansancio en una reparación improvisada.
Guarda las preguntas para mañana
Anota lo que falta, lo que no funciona como esperabas y lo que necesitas preguntar. Una lista corta permite descansar sin intentar recordarlo todo.
La casa puede seguir a medias. Lo importante esa noche es poder usarla con comodidad y saber dónde están las cosas esenciales.